Tener una relación con Él
Pondré mi Espíritu dentro de ustedes y haré que anden según mis leyes, que guarden mis decretos y que los pongan por obra. (Ezequiel 36:27 RVA-2015)
Creo que la alegría, la satisfacción y la felicidad que esperamos están intrínsecamente conectados con estar muy unidos a Dios. Eso no significa concentrarse solo en Dios, ni que —como alguien expresó— tengamos una mentalidad tan celestial que en la Tierra ya no podamos hacer nada. No, todos tenemos deberes que nos ha dado Dios y que necesitamos atender. Somos responsables de cuidar de nosotros mismos, de nuestra familia y seres queridos, y de cumplir con las obligaciones de nuestro trabajo o vocación. En todo eso hay miles de detalles cotidianos.
Llevar una vida con una vinculación muy estrecha a Dios es tener una relación con Él. Es invitarlo a participar en los detalles cotidianos de nuestra vida, deberes, familia, y en las relaciones con nuestros amigos y compañeros de trabajo. Es permitir que Dios sea parte integral e interactiva en nuestra vida.
En esta relación interactiva con Dios encontramos alegría, satisfacción y felicidad, pues en una relación así Su Espíritu se mueve con libertad y completamente. Cuando de modo intencional procuramos vivir en colaboración con Dios, nos ponemos en una situación de permitirle que se valga de nosotros para cumplir Su propósito, y hacerlo nos pone en el camino de Sus bendiciones. —Peter Amsterdam [1]
Dios tiene planes y propósitos para la vida de cada uno de nosotros. Lo hermoso es que, una vez que nos ha llamado, no nos abandona a nuestra suerte. Jesús mismo mora en nosotros para que podamos realizar con éxito lo que nos invita a hacer. —Louie Giglio
[1] Áncora Accesibles para Dios