Siempre podemos fiarnos de Dios

Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en la gente. (Salmo 118:8 NTV)

 Todo el salmo es una expresión de gratitud, admiración, alegría y alabanza a Dios, y lo principal que se desprende de este versículo es la fidelidad de Dios.
 Cuando no podemos depender de los demás —ni siquiera de nuestra familia o de nuestros mejores amigos—, sabemos que siempre podemos fiarnos de Dios. Él es infinito, omnipresente, omnipotente, omnisciente y el espíritu mismo del amor. Nosotros, en cambio, tenemos limitaciones y aprendemos sobre la marcha, generalmente a través de nuestros errores. Hasta nuestras mejores intenciones a menudo se malogran porque no sabemos cómo llevar a cabo lo que nos proponemos.
 Desde los primeros relatos de la Biblia leemos sobre un Dios presente, un actor relevante en el teatro de la humanidad. Imagínate lo que fue pasearse con Él por el huerto del Edén o reunirse a almorzar con Él para hablar de asuntos familiares, como hizo Abraham. Hay muchos relatos similares en todo el Antiguo Testamento.
 Luego nos encontramos con Jesús en los Evangelios. Vive entre Sus discípulos, camina con ellos en el mercado, a la orilla del mar, enseña con autoridad y amor Hasta en la cruz, demuestra Su divinidad y nuestra insuficiencia.
 Cuando le preguntaron: «¿Quién podrá ser salvo?», Jesús respondió: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible». (Mateo 19:26)
 Está claro que, aun en nuestros momentos más brillantes, todavía es mejor confiar en Dios que poner la confianza en el hombre. —Sally García [1]

 La esperanza del creyente consiste en la certeza de que todo contribuye al bien de quien responde confiadamente al amor de Dios. —Andrea Albertin

[1] Conéctate El Dios fiel

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