Él ve tu corazón
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. (Salmos 46:1 RVA-2015)
Cuando estás sumido en la confusión o desesperación, o te parece que has causado un desastre, entonces te das cuenta de que Jesús te ama; no a tus obras, tus logros ni tus dones. Te ama por el simple hecho de que eres Suyo.
Dios te ama porque eres hijo Suyo, y ve más allá de tus fracasos, confusión, dudas y pecado. Él ve tu corazón y la belleza que contiene, aunque tú ni sepas que existe.
Aun en los momentos de más hondo desespero, Él ha prometido estar con nosotros, protegernos, consolarnos y amarnos.
Recordemos que el desaliento, la derrota, el sufrimiento, el dolor y la aflicción no deben separarnos del Señor. Al contrario, se supone que esas cosas deberían acercarnos a Él. Debemos pasar por experiencias que nos enseñen a ser humildes para que Dios nos pueda exaltar cuando fuere tempo.
Los momentos difíciles deben ser peldaños por los que vamos ascendiendo para llegar a tener una relación más estrecha con el Señor, ¡para tener más fe y alcanzar la victoria! Nos exige mucho, pero también nos da la fortaleza necesaria para estar a la altura de lo que se nos exige. Pide que nos entreguemos de lleno: corazón, alma, cuerpo, mente y fuerzas. Pero a cambio lo da todo. Si le damos a Él nuestro amor, obediencia y vida, ¡Él nos dará Su poder, Su fortaleza y Su ungimiento! —Peter Amsterdam [1]
Estamos en las manos de Dios, en buenas manos, no tenemos nada que temer, sólo confiar en el Señor, Quien guía nuestro camino personal y la historia del mundo hacia una plenitud definitiva. —Maurizio De Sanctis