Así no funciona el perdón
Soportándose los unos a los otros y perdonándose los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro. De la manera que el Señor los perdonó, así también háganlo ustedes. (Colosenses 3:13 RVA-2015)
Algo que a muchos les impide perdonar es que los otros no hayan pedido o no consideren que necesitan perdón, o no se den cuenta de cuánto dolor han causado. Te puede parecer que los otros no merecen tu perdón, por lo que naturalmente no los perdonas.
Pero así no funciona el perdón. El perdón también te hace bien a ti. Te ayuda a ti.
Perdonar es lo mejor que puedes hacer para superar el pasado. No perdonar puede significar quedarse atascado en el pasado, retenido por él e incapaz de avanzar. Eres tú quien sufre, quien siente rabia, resentimiento y rencor, todo lo cual puede convertirse en una forma de odio. Esos sentimientos te pueden carcomer y afligir. En algunos casos hasta pueden alterar tu personalidad y afectar tu relación con los demás. En definitiva, aferrarte a la rabia, el resentimiento y el rencor te perjudica a ti.
El perdón te permite deshacerte de esos sentimientos negativos que te lastran y así poder seguir adelante. Con frecuencia no es mucho lo que se puede hacer para remediar el pasado y sus agravios; pero si perdonas, obtendrás la sanidad que te permitirá avanzar y dejar atrás el pasado. Jesús [1]
El perdón es dar, y por tanto recibir, la vida. —George MacDonald
[1] Áncora Perdón transformador