Todo eso es muy contrario al razonamiento carnal

Porque mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son mis caminos, dice el SEÑOR. (Isaías 55:8 RVA-2015)

 Me quedé reflexionando frente a una tienda que tenía la ventana llena de duendes que bailaban en círculo. No entendía la razón por la que aquel decorado representaba nuestra querida Navidad. Quise saber por qué el gerente de la tienda no prefirió colocar allí un bonito nacimiento; sería algo hermoso y atrayente para el corazón humano.
 Luego pensé en la escena de Belén. Es posible que la humanidad no habría revelado de ese modo al gran Dios. El ser humano no se imaginaría que Dios elegiría revelarse de esa manera, ni iniciar así un movimiento tan importante como el cristianismo.
 Me quedé de pie allí un rato; pensé en todo eso y luego me llegó esta idea: «Al ser humano no se le habría ocurrido nunca elegir a un diminuto bebé, un pesebre, la mesa de un carpintero. Todo eso es muy contrario al razonamiento carnal.
 Dios hace ver que Su manera de hacer las cosas puede ser contraria a la lógica humana y a la expectativa natural.
 En las presiones de la vida cotidiana, debemos recordar que vivir en la presencia de Dios y en comunión diaria con el Señor Jesús es lo que transforma el alma y el corazón. Él es el único capaz de brindar paz, reposo y tranquilidad a tu corazón. Basta con que te detengas y le des la oportunidad. —Virginia Brandt Berg [1]

Condúceme, Señor,
en la oscura noche y en el día.
Toma mi mano hoy.
Sé Tú mi compañero y mi guía. —Estelle White (1925–2011)

[1] Áncora El relato de Belén

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Aquel regalo no se parecía a nada de lo que había disfrutado hasta entonces

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Amor... ese es el regalo singular que tengo para ti