La bondad es uno de los atributos de Dios
Por tanto —como escogidos de Dios, santos y amados— vístanse de profunda compasión, de benignidad… (Colosenses 3:12 RVA-2015)
En los últimos años hemos tenido crisis internacionales a granel. Creo que ustedes lo perciben igual que yo. Ahora, bien, por una parte es muy factible que la enfermedad, los conflictos, angustias y penalidades que vemos en las noticias nos infundan miedo y nos pinten un cuadro muy oscuro y desgraciado del mundo. La otra cara de la moneda presenta, sin embargo, un lado radiante, y es que esas calamidades pueden suscitar una enorme empatía y desencadenar una ráfaga de actos de generosidad.
Dios creó a los hombres y a las mujeres para que —entre otras cosas— reflejáramos Su amor divino y veláramos unos por otros. Y es precisamente en tiempos difíciles y épocas de dolor cuando esos de rasgos de generosidad y empatía tienden a brillar con más claridad.
La Biblia nos indica que la bondad es uno de los atributos de Dios. «Se han hecho patentes la bondad y el amor que Dios, nuestro Salvador, tiene a los seres humanos… no en virtud de nuestras buenas obras.» (Tito 3:4-5) La Escritura además menciona la bondad entre los frutos del Espíritu que los creyentes deben esmerarse por cultivar.
Y es que ayudar a otros nos hace bien. Contribuye a nuestra salud mental y bienestar. Nos hace sentir parte de la colectividad y nos ayuda a sintonizar con la gente que nos rodea. La bondad no solo engendra bondad; enterarnos de los actos de bondad y generosidad que realizan otros nos impulsa también a nosotros a hacer lo propio. Creo que todos estaríamos de acuerdo en que la bondad y la amabilidad son más necesarias hoy que nunca. —Gabriel García Valdivieso [1]
Un acto de bondad nunca se pierde; el que siembra cortesía cosecha amistad, y el que planta compasión recoge amor. —San Basilio (330–379)
[1] Conéctate Bondad sin límites