«Haz de mí una mejor persona»

Los ojos del Señor recorren toda la Tierra para sostener a aquellos cuyo corazón está con Él íntegramente. (2 Crónicas 16:9 LPD)

 En la tarde del 9 de diciembre de 1914 un incendio, producto de una explosión, arrasó con un complejo industrial de la localidad de West Orange, en New Jersey, Estados Unidos. Por lo menos 10 edificios quedaron destruidos, y con ellos se pulverizaron años de investigación y experimentos. Un desastre de menores proporciones habría desmoralizado a casi cualquiera. No obstante, años de pruebas y errores habían condicionado a Thomas Edison a ver los desastres como oportunidades.
 La mayor parte de los reveses a los que nos enfrentamos son mucho menos catastróficos que el sufrido por Edison; pero tienen dos cosas en común con la desgracia que le sobrevino al famoso inventor. En primer lugar, sean de la naturaleza que sean, nos presentan una alternativa: ¿Cómo vamos a actuar ante esa alteración de las circunstancias? En segundo lugar, dependiendo de nuestra reacción, esas calamidades nos cambian a nosotros, para bien o para mal.
 En cuanto al primer punto, el optimismo y la determinación son fuerzas muy poderosas para sacar el mejor partido de circunstancias difíciles. Pero si encima invocamos la ayuda del Todopoderoso, las probabilidades de un desenlace favorable aumentan formidablemente.
 En cuanto al segundo, si pedimos a Dios que se sirva de todo trance y de toda prueba que afrontemos para hacer de nosotros mejores personas, Él lo hace. Es más, Él nos presta particular atención cuando le pedimos: «Haz de mí una mejor persona». —Keith Phillips [1]

 No he fracasado. He encontrado 10.000 formas que no funcionan. Muchos de los fracasos vitales son de gente que no se dieron cuenta lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron. —Tomás Edison

[1] Conéctate Reconstruyamos

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