Cuando permanecemos en Su Palabra
A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. (Mateo 7:24)
Los cristianos que desean tener una relación floreciente con Dios y se interesan por crecer espiritualmente reconocen que dedicar tiempo a leer y asimilar la Palabra de Dios es de vital importancia. En las páginas de la Biblia nos instruimos sobre Dios y Su amor por la humanidad, sobre Jesús y Su mensaje, y sobre cómo vivir en armonía con Dios y el prójimo.
Incluir en nuestro programa cotidiano un espacio para leer la Biblia nos da la oportunidad de conectarnos a diario con Dios. Nos predispone a abrirnos y dejar que Él nos hable a través de lo que leemos, nos instruya, nos guíe y nos ayude a sortear los problemas y dificultades de la vida. La lectura habitual de la revelación divina nos recuerda el código moral por el que debemos regirnos y nos proporciona orientación cuando tenemos que tomar decisiones.
La Biblia nos transmite las enseñanzas de Jesús, nos presenta Su ejemplo de amor y nos conduce a una relación con el Padre, hecha posible por el sacrificio del Hijo. Cuando permanecemos en Su Palabra, tomamos cada vez mayor conciencia del valor que Él otorga a cada individuo y del amor y la compasión que tiene por cada ser humano. —Peter Amsterdam [1]
En nuestras oraciones, hablamos con Dios; en nuestro estudio bíblico, Dios nos habla; y es mejor que dejemos que Dios sea quien hable más —D.L. Moody
1] Áncora Lectura asimilativa de la Biblia