¿Es una cuestión de prioridades?

En cuanto a mí, la cercanía de Dios constituye el bien. En el SEÑOR Dios[a] he puesto mi refugio para contar todas tus obras. (Salmos 73:28 RVA-2015)

 A veces nos resignamos a ciertas situaciones y circunstancias porque nos parece que no hay esperanza de que cambien, que son como son y simplemente hay que aguantarse. Sin embargo, Dios es especialista en cambiar las cosas, en insuflar nueva vida a corazones, relaciones o situaciones que están o parecen muertos. Es posible que te halles en una situación que te parece que se te ha ido de las manos o en la cual ya no hay esperanza; pero no hay situación que Jesús no pueda controlar. Su poder es ilimitado.
 Es fácil andar tan atareados con nuestras obligaciones y compromisos cotidianos que terminemos pensando que no nos queda tiempo para ser embajadores de Dios. Pero ¿realmente es así? ¿O es una cuestión de prioridades? Cuando reflexionamos sobre la magnitud y el sentido del invaluable regalo que Dios nos hizo, nos sentimos motivados a darlo a conocer asiduamente
 Él quiere que todo hombre, mujer y niño tenga la oportunidad de formar parte de Su familia, salvarse de sus pecados y conocer Su perdón y reconciliación. Todos los que ya hemos aceptado Su magnífico regalo y sabemos lo que es pertenecer a la familia de Dios y tener nuestros pecados perdonados y al Espíritu de Dios en nosotros deberíamos sentirnos impulsados a hablar del evangelio con los que están buscando. . —Peter Amsterdam [1]

 Debemos hacer visible el reino invisible entre nosotros. —Juan Calvino

[1] Áncora La presencia de Dios: Pasado, presente y futuro

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