Aceptar nuevos escenarios

Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. (2 Corintios 4:16 NVI)

 Corre por ahí el concepto equivocado de que cuánto más viejos nos ponemos menos flexibles y amoldables somos y menos dispuestos a cambiar. Para mí que es todo lo contrario. A medida que entramos en edad, nuestro cuerpo, mente y espíritu experimentan innumerables cambios. Tantos nuevos factores se introducen en nuestra ecuación que no tenemos más remedio que alterar antiguos hábitos y aceptar nuevos escenarios. El hecho de que nuestros cuerpos se vayan deteriorando no significa que Dios ya nos haya descartado.
 En la Biblia abundan las referencias a cambios y transformaciones, pero en ninguna parte expone que están reservados para los jóvenes o la gente de mediana edad. Ya si estamos empezando la escalada, ya si estamos cerca de coronar la cumbre, es vital seguir creciendo para mantenernos cerca de Dios y seguir avanzando.
 Yo no pretendo ser joven. He aceptado mi edad y la tomo como una oportunidad de aprender cosas nuevas, adoptar nuevas perspectivas y fluir lo más posible con los cambios y exigencias que haya que afrontar. Mantenerme joven en espíritu, sí; pero conceder que en cuerpo ya no soy joven, albergando la esperanza de crecer en juicio y sabiduría.
 De ninguna manera quiero sugerir que la vejez es camino de rosas, ya que lleva aparejadas cantidades de dificultades inherentes; aun así, hasta esas sirven para acercarnos más a Dios. Él ha comenzado en nosotros una buena obra y la perfeccionará hasta el fin. —Gabriel García Valdivieso [1]

 Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. —El apóstol Pablo

[1] Conéctate Edad y flexibilidad

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