Un socio activo en la empresa de nuestra vida

En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios. (1 Corintios 3:9 NVI)

 Dios quiere y merece ser un socio activo en la empresa de nuestra vida; y mientras más nos asociemos con Él, más nos beneficiaremos de esa sociedad.
 Un componente clave en esa sociedad es estar a Su disposición, que pueda contar con nosotros. A Su disposición, en el sentido de ser sensibles para cuando Él quiera comunicarse con nosotros y estar dispuestos a escuchar lo que quiera decir. Que pueda contar con nosotros en el sentido de abrirnos y ser agentes de Su propósito en la vida de otras personas, ser un medio que Él emplea para comunicarse con quienes todavía no tienen una relación con Él.
 Nuestra disposición en el aspecto espiritual y práctico es nuestra declaración al Señor de que Él es un socio de pleno derecho en nuestra vida, que queremos que participe en todo lo que hagamos. —Peter Amsterdam [1]

 La oración es como una operación conjunta entre el Creador y Sus criaturas. Cuando oramos unimos fuerzas con el Dios del universo para llevar a cabo Su voluntad a nuestro alrededor. Él nos pide que pidamos y luego reacciona respondiéndonos.  —Brandon Cox

[1] Áncora Socios de Dios

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